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HIFU para el cáncer de próstata: qué es y qué dice la evidencia

Si te han diagnosticado un cáncer de próstata localizado, puede que hayas oído hablar del HIFU, un tratamiento que destruye el tumor con calor mediante ultrasonidos. Aquí te explico en qué consiste, para quién puede plantearse, cómo es el tratamiento, qué efectos tiene y qué dicen los estudios.

Revisado por el Dr. Mario Domínguez Esteban, urólogo (n.º de colegiado 392860199). Jefe de Sección de Uro-Oncología, H. U. Marqués de Valdecilla.Última revisión: · Próxima revisión: oct 2027

Qué es

El HIFU (ultrasonidos focalizados de alta intensidad) es un tratamiento para el cáncer de próstata localizado, es decir, que no ha salido de la próstata. Concentra ultrasonidos en un punto, como una lupa que concentra la luz del sol. Ese punto se calienta por encima de 65 °C y el tejido se destruye. No hay cortes: la energía llega desde una sonda que se coloca en el recto.

Puede hacerse de dos maneras:

  • Tratamiento focal. Se trata solo la zona de la próstata donde está el tumor, con un margen de seguridad, y se respeta el resto. El objetivo es controlar el cáncer con menos efectos sobre la continencia y la erección.
  • Tratamiento de toda la glándula o de una parte amplia. Se trata la próstata completa, o buena parte de ella, cuando el tumor ocupa una zona extensa. Los efectos sobre la continencia y la erección son más frecuentes que con el tratamiento focal.

También se ha usado cuando el cáncer reaparece en la próstata después de la radioterapia (tratamiento de rescate), en pacientes muy seleccionados.

Qué dicen los estudios

En casos seleccionados, los estudios recientes muestran resultados oncológicos comparables a la cirugía a medio plazo, con menos efectos sobre la continencia y la erección:

  • Frente a la cirugía. Un estudio francés, hecho en 46 hospitales con más de 3.300 hombres con un cáncer de riesgo bajo o intermedio, comparó el HIFU (de toda la próstata o de una parte amplia) con la extirpación de la próstata. A los dos años y medio, la necesidad de un tratamiento de rescate no fue mayor con el HIFU. Al año, la continencia empeoró en menos hombres (29 de cada 100, frente a 44 de cada 100 con la cirugía) y la erección se afectó menos.
  • Tratamiento focal frente a cirugía. Un estudio británico comparó a 246 hombres tratados con terapia focal, la mayoría con HIFU, con otros 246 de características parecidas operados. A los 8 años, la proporción de hombres que no había necesitado otro tratamiento fue parecida: 83 de cada 100 con la terapia focal y 79 de cada 100 con la cirugía.
  • El mayor registro de HIFU focal. En 1.379 hombres tratados en 13 hospitales británicos, a los 7 años unos 7 de cada 10 no habían necesitado tratar toda la próstata ni otros tratamientos para el cáncer.

Conviene conocer también sus límites: en estos estudios los pacientes no se repartieron al azar entre los tratamientos (en el estudio francés, los hombres tratados con HIFU eran de más edad), y el seguimiento todavía no llega a los 10 o 15 años. Por eso son tan importantes la selección de cada caso y el seguimiento.

¿Para quién puede plantearse?

El HIFU puede plantearse sobre todo en hombres con:

  • Un cáncer de riesgo intermedio, localizado en la próstata.
  • Una zona tumoral bien definida en la resonancia y confirmada con una biopsia dirigida a esa zona y con muestras del resto de la próstata. Así se reduce el riesgo de dejar sin tratar otro tumor. Lo explico en la página de la biopsia de próstata por fusión.
  • El deseo de conservar la continencia y la erección, y la disposición a hacer un seguimiento estrecho.

No es la indicación de elección cuando el cáncer de próstata es de alto riesgo, aunque en algunos casos seleccionados puede valorarse. En el cáncer de bajo riesgo, lo recomendado suele ser la vigilancia activa: tratar, con cualquier técnica, puede ser un exceso de tratamiento.

Tampoco suele ser una opción si hay tumores importantes en varias zonas de la próstata, si el cáncer ha salido de la próstata o si hay problemas en el recto que impidan colocar la sonda. En próstatas grandes, los tumores de la parte delantera son más difíciles de alcanzar.

Cómo es el tratamiento

Así es el tratamiento en la práctica privada, en UMI, donde lo realizo:

  1. Planificación. Se parte de la resonancia y de la biopsia para saber exactamente dónde está el tumor y planificar la zona que se va a tratar.
  2. Anestesia. Se hace con anestesia general.
  3. El tratamiento. Se coloca la sonda en el recto y el equipo aplica los ultrasonidos sobre la zona planificada, con control de imagen en todo momento. No hay cortes ni puntos.
  4. Ingreso. Pasas una noche en el hospital.
  5. Sonda. Vuelves a casa con una sonda urinaria, porque la próstata se inflama tras el tratamiento. La sonda se mantiene unos días (habitualmente entre 2 y 5), según el tamaño de la próstata, la zona tratada y los síntomas urinarios previos.

Te explicaré en consulta cuántos días llevarás la sonda en tu caso.

Efectos y riesgos

Con el tratamiento focal, los efectos suelen ser menores que con los tratamientos de toda la próstata:

  • Las primeras semanas. Es frecuente notar escozor, prisa por orinar y algo de sangre en la orina o en el semen. Puede haber una infección de orina o dificultad para orinar al quitar la sonda.
  • Continencia. Con el tratamiento focal, la mayoría de los hombres mantienen la continencia.
  • Erección y eyaculación. La erección puede empeorar, sobre todo si la zona tratada está cerca de los nervios. El volumen de semen suele disminuir.
  • Estrechez de la uretra. Es poco frecuente con el tratamiento focal. Si aparece, el chorro se vuelve flojo y puede necesitar otro procedimiento.
  • Fístula entre la uretra y el recto. Es rara, pero grave: una comunicación anormal que suele necesitar cirugía.

En el mayor registro de HIFU focal, las complicaciones importantes aparecieron en menos de 1 de cada 100 hombres.

Con el tratamiento de toda la glándula los efectos son más frecuentes. En el estudio francés, en el que se trató toda la próstata o una parte amplia, unos 10 de cada 100 hombres tuvieron retención de orina tras el HIFU; aun así, la continencia y la erección se afectaron menos que con la cirugía.

El seguimiento y la posibilidad de otro tratamiento

Después del HIFU sigue habiendo próstata sana, así que el PSA no baja a cero. Por eso el seguimiento combina varios controles: análisis de PSA periódicos, una resonancia y, a menudo, una biopsia de la zona tratada. No hay una cifra de PSA validada que indique por sí sola que el tratamiento ha funcionado.

Conviene contar con la posibilidad de necesitar otro tratamiento:

  • En el mayor registro de HIFU focal, casi 1 de cada 5 hombres necesitó una segunda sesión de tratamiento focal.
  • En ese mismo registro, a los 7 años unos 3 de cada 10 hombres habían necesitado tratar toda la próstata u otros tratamientos para el cáncer.
  • Si hace falta, la cirugía o la radioterapia siguen siendo posibles después del HIFU.

Otras opciones para el cáncer de próstata localizado

El HIFU no es la única opción. Según el riesgo del tumor, tu edad, tu salud y tus preferencias, se valoran también:

Vigilancia activa
Controles periódicos con PSA, resonancia y biopsia, sin tratar mientras el tumor no cambie. Es lo recomendado en el cáncer de bajo riesgo.
Cirugía
La prostatectomía radical extirpa la próstata. Puede hacerse con cirugía robótica.
Radioterapia
Externa o braquiterapia (con fuentes radiactivas dentro de la próstata), a veces combinada con tratamiento hormonal.

La decisión se toma de forma compartida, con información clara sobre lo que sabemos y lo que aún no sabemos de cada opción.

Quién lo realiza

El Dr. Mario Domínguez Esteban es urólogo y Jefe de Sección de Uro-Oncología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. En la sanidad privada lo realiza dentro de su actividad en Urología Mínimamente Invasiva (UMI).

En el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla participamos en un estudio multicéntrico sobre el HIFU.

Cuándo consultar

  • Consulta de forma urgente si no puedes orinar, si tienes fiebre o escalofríos, si la orina sale con coágulos, o si notas gases o restos de heces al orinar, o salida de orina por el ano.
  • Consulta de forma preferente con tu médico si, pasadas unas semanas, el escozor, la prisa o los escapes no mejoran, o si el chorro se vuelve flojo.

Tienes más detalle en las señales de alarma.

Preguntas frecuentes

¿El HIFU cura el cáncer de próstata?

En casos seleccionados, los estudios recientes muestran resultados oncológicos comparables a la cirugía a medio plazo, con menos efectos sobre la continencia y la erección. Todavía faltan datos con seguimiento muy largo, y por eso el seguimiento es estrecho y puede hacer falta otro tratamiento.

¿Qué diferencia hay entre el HIFU focal y el de toda la glándula?

El focal trata solo la zona del tumor y respeta el resto de la próstata, con menos efectos sobre la continencia y la erección. El de toda la glándula trata la próstata entera, o buena parte de ella, y sus efectos secundarios son más frecuentes.

¿Por qué no se ofrece en el cáncer de bajo riesgo?

Porque muchos de esos tumores crecen muy despacio y no llegan a dar problemas. Lo recomendado suele ser la vigilancia activa: tratarlos, con cualquier técnica, suele ser un exceso de tratamiento.

¿Afecta a la erección y a la continencia?

Con el tratamiento focal, la gran mayoría de los hombres no necesitan compresas, y la erección suele afectarse menos que con los tratamientos de toda la próstata, aunque puede empeorar. El volumen de semen suele disminuir.

¿Necesitaré ingreso y sonda?

Sí. En la práctica privada, en UMI, se hace con anestesia general y pasas una noche ingresado. Vuelves a casa con una sonda urinaria. La sonda se mantiene unos días (habitualmente entre 2 y 5), según el tamaño de la próstata, la zona tratada y los síntomas urinarios previos.

¿Cómo sabré si ha funcionado?

Con el seguimiento: análisis de PSA periódicos, una resonancia y, a menudo, una biopsia de la zona tratada. El PSA no baja a cero, porque queda próstata sana. Tu urólogo te dirá el calendario de controles.

¿Se puede repetir? ¿Y operar o dar radioterapia después?

Sí. En el mayor registro de HIFU focal, casi 1 de cada 5 hombres necesitó una segunda sesión. Si el cáncer reaparece, la cirugía o la radioterapia siguen siendo posibles.

¿Sirve si el cáncer ha vuelto después de la radioterapia?

Se ha usado como tratamiento de rescate en pacientes muy seleccionados y en centros con experiencia, pero los datos son más limitados y los efectos secundarios son más frecuentes que como primer tratamiento.

¿Lo cubre mi seguro o la sanidad pública?

La cobertura depende de cada póliza; consulta con tu aseguradora. En la sanidad pública, las opciones de tratamiento dependen de cada hospital: tu urólogo te informará.

Declaración completa de intereses: Transparencia.

Fuentes

Esta información no sustituye a la consulta con tu médico.